Pese a lo que digan el SombrereroLoco y la Liebre de Marzo, el tiempo pasa despacio. Tal vez, al no existir, se pierda la noción y se ve lejano aquello que, relativamente, es cercano. Pero, ¿qué significado tiene “relativo”? ¿Cuál es la linea que separa la lejanía de la cercanía? A mí me parece que hace siglos que mi adorado gato de Cheshire desapareció una vez más. El cuento de nunca acabar… ¿Llegará el día en el que pueda quedarse conmigo? o, ¿tan sólo es una mera ilusión que mi alberga mi ser más profundo?
El ConejoBlanco me mira escondido tras un arbusto esperando a que le siga, pero ahora no importa, ahora no quiero…
La Liebre de Marzo y el SombrereroLoco me preparan fiestas sorpresas en honor a mi nocumpleaños, con hermosos regalos, pero, ahora no puedo, ahora no importa…
El croquet ya no me divierte. Jack está cansado de mis tartas, aunque se las come porque sabe que, hacérselas, es una manera de mantener mi mente ocupada. El té siempre se me queda frío mientras remuevo la mantequilla que le eché en lugar de azúcar.
Ultimamente, TweeddleDee pasa más tiempo conmigo dejando a TweeddleDum jugar a solas con la vieja carraca. Me cuenta historias y fábulas acerca de la Reina de Corazones mientras, a unos metros, la oruga formula preguntas que me hacen pensar demasiado. Pero TweeddleDee sabe cómo manejar el asunto, por incréible que pueda parecer. A veces no entiendo su comportamiento, pero le agradezco que se preocupe por mí, al menos, en estos momentos. TweeddleDee no parece verlo del mismo modo, cosa que no parece importar ahora…









