Pisadas sin sentido que marcan pasos lejanos. El ConejoBlanco sigue a su propio conejo que se encuentra muy por delante mía. No sé si también es blanco pero quedarían bien los dos juntos. No tiene sentido que siga aquí. He perdido. Me he perdido…
Una vez, la Oruga me dijo que, cuando me perdiera, no me moviera del sitio para que fuera más fácil encontrarme y es lo que haré. Seguro que no me están buscando, al menos no quien me gustaría… Quiero rendirme, no hay nada más que yo pueda hacer, pero algo dentro de mi me dice que debo seguir corriendo, pero no puedo… Mi reloj se rompió, no le sobran tuercas, ruedas o resortes y ni la mantequilla, ni el té, ni el azúcar, ni la jalea, ni el limón (que lo cura todo) lo arreglarán, sólo una persona puede recomponerlo y no está aquí… Ni siquiera el Galimatazo quiere luchar, el ConejoBlanco no quiere que lo siga. Estoy tan lejos de todo… y el Mar de Lágrimas comienza a formar olas repletas de rabia, de dolor, de impotencia; nunca seré Reina, a Jack le cortarán la cabeza, el Gato de Cheshire no volverá a aparecer para indicarme el camino y, lo peor de todo, es que nunca alcanzaré al ConejoBlanco porque, cada vez, lo veo más y más lejos y no me esperará porque sólo soy una falsa Alicia y no soy digna de una madriguera… Maldigo el día que se cruzó en mi camino ese maldito Conejo y me mantuvo jugando al “corre que te pillo” durante tanto tiempo… Maldigo el día que la curiosidad por conocer un mundo nuevo se apoderó de mi… Maldigo el día que, como hoy, empecé a nadar en el mar de mis propias lágrimas…
Falsa Alicia
Publicado en Capitulos del 11 al 20 con etiquetas Cheshire, Conejo Blanco, Galimatazo, Jack, Mar de Lágrimas, Oruga, Reloj, Té el diciembre 20, 2011 por AliciaIncertidumbre
Publicado en Capitulos del 11 al 20 con etiquetas Cheshire, Conejo Blanco, Espejo, Galimatazo, Muchedad, NoCumpleaños, Tiempo, Vorpal el septiembre 22, 2011 por AliciaNunca más supe del Galimatazo. No he tenido la oportunidad de saber si podría ganar o perder todo…
Mientras el Gato de Cheshire, junto con alguna otra criatura que no presté atención, correteaban a mi alrededor, medité durante un largo tiempo. Al menos me pareció mucho tiempo…
La incertidumbre de no saber si hubiera conseguido clavar esa espada Vorpal en lo más hondo del Galimatazo me inundaba, me enfurecía… Me dolía…
Se me ocurrió que, quizá el Galimatazo no era digno de luchar conmigo. Quizá desapareció precisamente por eso…
Debería olvidarme de todo de una vez por todas. Olvidarme de la locura, del tiempo, de los nocumpleaños, de lo que he visto, de lo que he intentado hacer y, sobre todo, de lo que he sentido aquí.
De mi cuello colgaba un antiguo reloj de bolsillo. Mis dedos jugueteaban con él sin apenas haberme percatado de ello. El ConejoBlanco… Quizá debía buscar un nuevo ConejoBlanco que me lleve a una nueva madriguera lejos de aquí…
Quizá mi País de las Maravillas perfecto no sea este. Quizá, en otro lugar, lejos de aquí, mi muchedad esté más presente.
Quizá este no es mi sitio, mi futuro, mi historia…
Quizá, el espejo que crucé, era erróneo y no pertenezco a este lugar…
¿A través del Espejo?
Publicado en Capitulos del 11 al 20 con etiquetas Espejo, Galimatazo, Mar de Lágrimas, Tiempo, Vorpal el agosto 16, 2011 por AliciaDespués de mucho tiempo, ha llegado el momento… Ya no se puede retrasar más. Ya es suficiente…
Me enfrentaré al Galimatazo de una vez por todas a sabiendas de que puedo salir mucho más perjudicada de lo que los habitantes de este país podrían imaginar jamás. Sé que puedo hundirme, una vez más, en mi propio Mar de Lágrimas sólo que, esta vez, podré permanecer un tiempo indefinido, pues no sabría cómo salir… como si me quedara entre el espejo y la pared esperando a que un tablero se desplegase frente a mi. Un tablero que, quizá, nunca lo haga…
A sabiendas, también, de que puedo salir victoriosa con la espada Vorpal en alto anunciando que el Trono que todos creían perdido, ha sido recuperado. Yo lo cuidaría de la mejor manera posible, sería la mejor Reina que este País de Maravillas haya visto. Daría todo para que estuvieran orgullosos de mi, para que no se arrepintieran nunca… Sería mi victoria, esa que llevo esperando desde hace tanto tiempo…
He movido la primera ficha, ahora sólo queda esperar a que el galimatazo mueva la suya.
De vuelta…
Publicado en Capitulos del 11 al 20 con etiquetas Cartas, Cheshire, Conejo Blanco, Galimatazo, Jack, Liebre de Marzo, Mar de Lágrimas, NoCumpleaños, Reina de Corazones, Sombrerero Loco, Té, Tiempo el junio 13, 2011 por AliciaY, de repente, sin previo aviso, todo volvió a oscurecer. Todo cayó estrepitosamente a un lodo sucio y viscoso. La Reina de Corazones reía con la boca bien abierta ante mis ojos observando la situación.
Esta vez, era yo quien pronunciaba las palabras mágicas sólo que, ahora, a modo de súplica:
“Qué le corten la cabeza, por favor, qué se la corten ya. “
El ConejoBlanco corría perdiéndose en la inmensidad de una niebla que parecía comerse todo lo que aparecía en su camino. El gato de Cheshire sonreía mientras me explicaba que en este mundo todo sería lo que no es. Y entonces al revés, lo que es, no sería y lo que no podría ser sí sería…
Momentos absurdos mientras en mi mente se vislumbraba la posibilidad de enfrentarme, por fin, al Galimatazo. Explicar lo que siento por si alguien quisiera escucharme, por si a alguien le interesaba saber lo que pasa en esta cabecita loca, antes de que fuera separada de mi cuerpo.
Quizá debería dejar alejarse al ConejoBlanco y perderlo para siempre…
Para siempre me parece mucho tiempo…
Debería dejarme llevar por la locura contra la que intento luchar cada día y enfadarme con el tiempo para que se pare de madrugada. De esta manera, pasaría el resto de mis días durmiendo. Cuando se duerme, no pasa nada malo… En sueños puedes imaginar el mundo perfecto, el País de Maravillas perfecto donde una Alicia persigue a un Conejo con reloj para terminar alcanzándolo. Puedes soñar con disfrutar todas y cada una de las Fiestas de Té que el SobrereroLoco y la Liebre de Marzo organizan en todo momento. El país donde Jack es inocente y la Reina de Corazones regala tartas.
Vuelvo a esar perdida, vuelvo a no saber quién soy.
Y, ahora, ¿qué? ¿qué se supone qué tengo que hacer? Ahora ¿cómo pretenden que disfrute de mi próxima fiesta de nocumpleaños?
¿Por qué vuelve a haber un mar de mis lágrimas?
¿Por qué no se callan todos?
¿Por qué no habla quien tiene que hacerlo?
Qué me apresen las cartas y me encierren…
¿Por qué no rueda su cabeza?
Sigue al Conejo Blanco…
Publicado en Capitulos del 11 al 20 con etiquetas Bill, Cheshire, Conejo Blanco, Galimatazo, Mariana, Muchedad el abril 16, 2011 por AliciaCreo que el ConejoBlanco sigue un camino que le conducirá a descubrir algo. A veces pienso que no es consciente de que le intento seguir de cerca aunque, la mayoría de las veces, parece desaparecer como si del gato de Cheshire se tratara. Dejando sólo unas pisadas que me sirven para verlo de lejos o para perderlo en la inmensidad de este mundo. Y hoy, que estoy en un lugar en el que es imposible que el ConejoBlanco pase correteando, me parece ver sus orejas blancas a cada paso que doy.
Me gustaría decirle tantas cosas… Me gustaría contarle que si fuera preciso me enfrentaría al Galimatazo si me lo pidiera. Si pudiera le preguntaría si sirve de algo todo esto.
Si tuviera mi muchedad, hablaría con él para saber si seguir detrás suya me llevará a algún sitio o, simplemente, a una nada que no debería pertenecer a este País. Pero, seguramente, me confundiría con Mariana y me enviaría con indiferencia y mucha prisa a la casa con una enorme C en la puerta, para buscar sus guantes blancos y su abanico. No me importaría volver a quedarme atascada allí… al menos, llamaría su atención por un momento… Un momento muy pequeño, el suficiente para llamar a Bill, la Lagatija con escalera, para sacarme por la chimenea o intentar incendiar la casa.
Me conformaría con llamar su atención sólo ese instante…
Debería comer uno de esos pasteles para hacerme grande y no sentirme tan pequeña al lado de ese Conejo que, a duras penas me deja un hueco en mi mente para otras cosas, mientras él no parece percatarse de mi existencia…
La luz al final de la madriguera
Publicado en Capitulos del 11 al 20 con etiquetas Carrera del Caucus, Cheshire, Conejo Blanco, Dodo, Jack, Liebre de Marzo, Momerats, NoCumpleaños, Reina de Corazones, Sombrerero Loco, Té, Tweeddle Dee, Tweeddle Dum el abril 6, 2011 por AliciaMe hallaba sentada donde los Momerats juegan. Extrañas criaturas que su única ambición es moverse para entrar en calor…
Pensaba mientras los observaba y es que, últimamente, este País de locos había dado un giro de 180 grados.
En realidad, todo había cambiado y todo seguía igual. El ConejoBlanco seguía corriendo de aquí para allá con toda la prisa del mundo. El gato de Cheshire aparecía y desaparecía dejando sólo su sonrisa pero sin saber con qué fin exactamente, si es que había alguno…
TweddleDee y TweddleDum discutían por aquella vieja carraca como si fuera una novedad mientras Dodo organizaba una nueva Carrera del Caucus. A lo lejos podía escucharse al SombrereroLoco y a la Liebre de Marzo celebrano un nuevo NoCumpleaños, con algún otro grito de la Reina de Corazones pidiendo la decapitación de alguna pobre carta.
Sin embargo, por primera vez desde que recuerdo, me siento a gusto en ese lugar y eso me inquieta. De repente veo hermosos colores que me rodean y descubro la belleza de cada rincón de este lugar.
Quizá he sobrepasado la línea que separa la cordura de la locura.
Quizá haya encontrado, por fin, la luz más allá de la madriguera.
Quizá me estoy autoengañando o, quizá, sólo estoy aprendiendo a vivir aquí…
Y ahora…
Publicado en Capitulos del 11 al 20 con etiquetas Conejo Blanco, Liebre de Marzo, Mar de Lágrimas, Sombrerero Loco, Tiempo el septiembre 30, 2010 por AliciaDurante este tiempo atrás he estado tan ocupada pintando las rosas blancas de color carmín que, ahora que están todas acabadas y con muy buen resultado, me siento perdida. Es como si ahora alguien debiera decirme qué hacer, en qué tengo que ocupar el tiempo.
Miro las rosas, que ahora son de color carmín, y no veo ningún fallo, el trabajo ha sido una obra de arte. Se supone que tendría que sentirme feliz y orgullosa. En cierto modo lo estoy, pero la teoría del ovillo de lana resurge en mi cabeza y, además de un vacío interior, retengo muchos sentimientos que eclipsan el orgullo y la felicidad.
El ConejoBlanco aparece en algunos momentos y, cuando creo que estoy a punto de alcanzarlo, desaparece sin dejar rastro, pero no desistré en mi intento, al menos no todavía. ¿Cómo es posible que llegue tarde siempre? Quizá su reloj anda atrasado dos días o, tal vez, dos semanas…
Hace unos días que el SombrereroLoco me culpó de su relación con la Liebre de Marzo. En realidad, me culpó de todas las relaciones que mantiene en este país, incluuso con su discursión con el Tiempo. Poco le faltó para culparme de su propia existencia. Y, ahora, después de haberme ahogado, otra vez, en mi propio mar de lágrimas, me encuentro aquí sentada en un rincón oscuro buscando una pista del ConejoBlanco, mientras mi mente recuerda aquellas horribles palabras.
Uno no se puede fiar de los locos. Si estoy aquí, debe significar que yo también estoy loca…
¿Será verdad eso de que las mejores personas lo están?
Entonces, ¿yo soy buena o mala?
Espero alcanzar pronto a ese maldito Conejo…
Prohibido pensar
Publicado en Capitulos del 11 al 20 con etiquetas Carrera del Caucus, Cartas, Cheshire, Croquet, Dodo, Jardín, Liebre de Marzo, Momerats, NoCumpleaños, Oruga, Ratón, Reina de Corazones, Sombrerero Loco, Té, Tweeddle Dee, Tweeddle Dum el marzo 9, 2010 por AliciaEl Sombrerero abría su nuevo regalo de nocumpleaños mientras yo removía una taza limpia y, por consiguiente vacía, tal y como me sentía. Los comentarios de carácter personal pasaban desapercibidos a la sombra de los versos recitados por el lirón. ¿Qué se supone que hacía yo ahí?
El truco era no pensar.
“¿Dónde estará ese maldito Conejo?“
Por encima de los arbustos podía verse la cabeza del Señor Ratón que iba y venía de un lado a otro sin ningún sentido lógico en sus movimientos, como era de esperar… Seguramente Dodo estaba organizando una carrera del caucus.De manera educada me levanté y me despedí de la escueta mesa pero nadie se fijó que me marchaba.Esperaba poder participar en la carrera del Caucus o, al menos, pasar un rato agradable.Con Dodo me sentía bien, tenía el extraño don de hacer más fácil todo lo que, a simple vista, parecía complicado. Sabía como hacerme reír. Mi error fue confíar en él. En realidad, mi error siempre es confiar en los demás.Una sonrisa forzada con un gesto de cordialidad indicaban que no era bien recibida. Echaba de menos a Dodo y para una persona como yo, con tanta vida interior y tantos pensamientos metidos en la cabeza es difícil intentar arreglar algo sobre lo que ni siquiera estoy segura, pues soy consciente que mis pensamientos y mis teorías son subjetivas y pueden alejarse de la realidad. Pero, ¿y si no es así? Quizá no debería haberle confesado a Dodo esa extraña sensación que me inunda cuando del Gato de Cheshire se trata. Crees que conoces a una persona y al cabo de los años te das cuenta de que es un desconocido.
Echo de menos a Dodo…
En vista de lo sucedido era mejor irse y, de camino al árbol donde aparecen los Momerats, pasé cerca de TweeddleDee que hablaba con TweeddleDum. Qué curioso era pensar que hace unos días me había contado fábulas e historias para animarme y ahora hablaba en susurros con su hermano mientras me señalaban al pasar.
Continué y descubrí al SombrereroLoco con la Liebre de Marzo hablando en murmullos mientras que mi nombre salía entre risas malévolas.
“¿Quién eres tú?” Escucho recitar a la Oruga en la lejanía…
Tuve un jardín que compartí, invité a todos a jugar al croquet, lo pasamos genial y ahora nadie me quiere ver. Cuando te repiten mucho las cosas, por muy seguro que estés de que no es así, terminas por creer que eres tú el equivocado.
¿Qué se supone que debo hacer? Me siento tan sola… Ni siquiera he vuelto a ver al Gato de Cheshire… ¿Debería olvidarme de él?
¿Debería rendirme?
Quizá debería dejar que las cartas me apresen y me lleven con la Reina de Corazones. Qué me corte la cabeza de una vez por todas. De esa manera no pensaré…
Y eso querrá decir que no sufriré…
Hagamos un paréntesis…
Publicado en Fuera de la MaravillaPerdida el marzo 5, 2010 por AliciaPorque sí, porque es necesario a esta alturas.
Hoy no hablo como una Alicia perdida en un mundo de locos (aunque eso no cambie que siga en él…). Hoy hablo como una persona normal y corriente que puede pasar desapercibida en un mar de caras puesto que, en realidad, no soy más que eso.
Después de cosas que he visto, me veo en la obligación de explicarme y por eso he decidido crear esta entrada, porque sé que hay gente que me lee. Gente, incluso, que no me conoce pero me lee…
Lo que aquí escribo no son los pensamientos de Alicia inventados por mi; son vivencias y sentimientos a través de mis ojos utilizando como medio los personajes de la maravillosa historia de Lewis Carrol, Alicia en el País de las Maravillas (mi libro favorito) y A Través del Espejo. Este blog no es más que una vía de escape, una forma como cualquier otra de desahogarme. Hay demasiado de mi aquí… Por eso me encanta que haya gente que me lea fielmente y que me dejéis comentarios preguntándome sobre cuándo continuaré escribiendo (soy un desastre, es algo que va conmigo).
Pero toda cara tiene su cruz y no me parece justo que haya personas que copien este blog en sus páginas dando a entender que es suyo.
Aclarado esto, sólo me queda daros las gracias a los que pasáis por aquí para buscar nuevas actualizaciones y deciros que lo siento, pero el tiempo se enfadó conmigo de la misma manera que lo hizo con el Sombrerero sólo que en mi caso, pasa demasiado deprisa.
Ahora no importa
Publicado en Capitulos del 11 al 20 con etiquetas Cheshire, Conejo Blanco, Croquet, Jack, Liebre de Marzo, NoCumpleaños, Oruga, Reina de Corazones, Sombrerero Loco, Té, Tiempo, Tweeddle Dee, Tweeddle Dum el diciembre 30, 2009 por AliciaPese a lo que digan el SombrereroLoco y la Liebre de Marzo, el tiempo pasa despacio. Tal vez, al no existir, se pierda la noción y se ve lejano aquello que, relativamente, es cercano. Pero, ¿qué significado tiene “relativo”? ¿Cuál es la linea que separa la lejanía de la cercanía? A mí me parece que hace siglos que mi adorado gato de Cheshire desapareció una vez más. El cuento de nunca acabar… ¿Llegará el día en el que pueda quedarse conmigo? o, ¿tan sólo es una mera ilusión que mi alberga mi ser más profundo?
El ConejoBlanco me mira escondido tras un arbusto esperando a que le siga, pero ahora no importa, ahora no quiero…
La Liebre de Marzo y el SombrereroLoco me preparan fiestas sorpresas en honor a mi nocumpleaños, con hermosos regalos, pero, ahora no puedo, ahora no importa…
El croquet ya no me divierte. Jack está cansado de mis tartas, aunque se las come porque sabe que, hacérselas, es una manera de mantener mi mente ocupada. El té siempre se me queda frío mientras remuevo la mantequilla que le eché en lugar de azúcar.
Ultimamente, TweeddleDee pasa más tiempo conmigo dejando a TweeddleDum jugar a solas con la vieja carraca. Me cuenta historias y fábulas acerca de la Reina de Corazones mientras, a unos metros, la oruga formula preguntas que me hacen pensar demasiado. Pero TweeddleDee sabe cómo manejar el asunto, por incréible que pueda parecer. A veces no entiendo su comportamiento, pero le agradezco que se preocupe por mí, al menos, en estos momentos. TweeddleDee no parece verlo del mismo modo, cosa que no parece importar ahora…
La caída de las nubes
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Cheshire, Conejo Blanco, Jardín, Reina de Corazones, Sombrerero Loco, Té el noviembre 11, 2009 por AliciaDe la nada apareció una sonrisa que podía dejar petrificado a cualquiera con dos dedos de frente, aunque de ésos no había muchos por aquí…
Un sinfín de historias llenaron vacios en un tiempo que, aquí, no pasa. El Sombrerero loco, harto de escuchar sin poder participar, pensó que sería mejor seguir a lo suyo, así que, sin decir nada se fue a continuar con su Fiesta de Té Interminable.
Y allí quedamos mi gato y yo. El gato sin sonrisa o la sonrisa sin gato. Me di cuenta de lo mucho que lo había extrañado, de lo mucho que necesitaba que se quedara en mi Jardín Improvisado.
Entonces, al fin, lo comprendí: No era mi gato si no que yo era de él. Mi mente viajaría siempre que él no estuviera, mientras que la suya iría libremente en sus hazañas. Mientras yo le esperaba, él jugaba con otra Reina en otro Jardín que no era el mío y cuando se cansase volvería y se despejaría para luego volver a marcharse. Y, otra vez sería volver a empezar. ¿Cómo pude pensar que podría ser como la Reina de Corazones? ¿Cómo pude creer que mi Jardín improvisado sería suficiente para mi? Suficiente para todos…
Ya no quiero un Bonito Jardín, ni un gato de Cheshire. Sólo quiero salir de este mundo de locos, el cual, no creo que llegue a comprender jamás.
¿Dónde está el Conejo Blanco cuando se le necesita?
Necesito una taza de té.

Cómeme
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Cartas, Croquet, Jack, Jardín el marzo 5, 2009 por Alicia“Cómeme”
Ahora soy grande y fuerte. Ahora sólo debo seguir hacia delante sin mirar atrás.
Sin mirarte…
Encontraré mi Jardín y organizaré mi propia partida de croquet. Invitaré a quien me parezca. Seré yo misma quien ordene cortar las cabezas de quien haga falta. Seré juez y verdugo; me encargaré de que Jack quede libre y le regalaré una tarta sólo para él.
Pintaré mis propias rosas de muchos colores, excepto de carmín. Jugaré con mis cartas y tendré un as en la manga pues yo hago mi propia suerte.
Yo decido mi suerte.
Ahora soy yo quien decide…
Decido pensar en mí, en no creer en las palabras sin hechos.
Decido tener tu cabeza cerca para recordarme que por poco me vuelvo loca. Por poco cruzo esa linea tan fina. O, ¿acaso la he cruzado sin darme cuenta? No lo descarto. Cuesta tanto distinguir la realidad cuando nada vale nada…
Salgamos de dudas: ¡Qué le corten la puta cabeza!
Quería destrozar algo hermoso…
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Carrera del Caucus, Cheshire, Dodo, Duquesa, Mar de Lágrimas, Pimienta el febrero 18, 2009 por AliciaEn algún momento todo se acaba. Siempre ha sido así. De esta forma, en algún momento que no recuerdo se acabaron mis lágrimas. Mis ojos se secaron sin más.
Cuando se llora tanto como para crear un Mar de Lágrimas cualquier persona termina agotada. Así acabé yo: rendida por el cansancio. A ello se sumó que nunca me gustó nadar, por eso me dejé llevar por el agua salada de mi propio llanto suponiendo que sería mi fin.
No sé de qué manera pudo llegar mi cuerpo a una orilla donde Dodo organizaba una Carrera del Caucus.
Después de llorar todo es mejor, pero esto no quiere decir que las cosas se hayan solucionado.
Desganada por completo participé en la Carrera. Según Dodo así me secaría. Todos corríamos sin rumbo fijo, todos hacíamos trampas… En eso consiste la Carrera del Caucus.
De la desesperación con el llanto se pasa a un estado tranquilo, como el de shock, en el que todo lo que pasa por la cabeza son retales de una historia que no se puede formar. No se es capaz de asumir lo que pasa y es como creer estar en un mal sueño del que no se puede despertar con la pequeña esperanza de hacerlo pronto.
Cuando Dodo anunció la victoria, (como siempre, ganamos todos) mi tranquilidad se desvaneció dando paso a la rabia, Aún sabiendo que no pertenecía a este mundo, “quería destrozar algo hermoso“…
Llegué a casa de la Duquesa.El olor a pimienta para el bebé al que le gusta estormudar, casi podía masticarse en el ambiente. La Duquesa canturreaba mientras la cocinera lanzaba la vajilla gritando “¡¡Pimienta!!”
Quise gritar. Me agarré el cabello con fuerza como queriendo arrancarlo de mi cabeza. Y grité. Grité como nunca antes lo había hecho. Grité con todas mis fuerzas llenándome de rabia que sobresalía por cada poro de mi piel. Grité como si nunca se fuera a acabar el aire en mis pulmones y rompí todo lo que había cerca de mí. Sillas, platos, tazas… Lo lancé todo por los aires.
“Quería destrozar algo hermoso…”
Y, después, simplemente paré.
Quizá estaba confundida respecto al Gato de Cheshire. Quizá no es como yo creía. Me siento ridícula ante esta situación. Me avergüenzo de mi misma.
Quizá soy yo la que está por encima de él y no al revés.

Ahogada en un mar de lágrimas
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Cheshire, Mar de Lágrimas, Momerats, Tweeddle Dee, Tweeddle Dum el febrero 3, 2009 por AliciaLos gritos de la discursión entre TweeddleDee y TweeddleDum desaparecieron despacio mientras intentaba llegar a algún sitio.
Me senté sobre el cesped y me sentí más sola que nunca.
Las huellas del gato de Cheshire aparecieron sobre el suelo mientras escuché su canción sobre los Momerats. Estaba pasando delante mía y no me vio. Quizá no quiso verme… No tuve fuerzas para gritar. Para decir que esperara, que se quedara conmigo… El gato se fue y yo seguí sola. Más sola que nunca.
En este país de locos no encuentro a nadie con quien hablar. Quizá la loca sea yo. En cualquier caso me gustaría desahogarme. Tengo tantas cosas en mi cabeza que ni siquiera sé por donde empezar. Igual que un ovillo de lana enredado en el que no encuentras el principio del hilo para poder tirar y desenredarlo.
Después de llorar todo es mejor, así que lloraré hasta tranquilizarme para poder ver todo con más claridad.
Lloraré. Lloraré hasta agotar mis lágrimas. Lloraré hasta ahogarme en mi propio mar de lágrimas. Y, después, todo será mejor. Después seguro que sabré si, en realidad, soy yo la que está loca aquí..

La Historia Interminable
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Cheshire, Conejo Blanco, Sombrerero Loco, Té, Tweeddle Dee, Tweeddle Dum el enero 27, 2009 por AliciaLa Fiesta de Té era mucho más tranquila que la última vez. Incluso, divertida. El Sombrerero no volvio a hacer comentarios personales y las tazas de té endulzaron un poco mi paso por este país.
Detrás de los arbustos unos gritos nos asustaron. El siempre inesperado Conejo Blanco nos dijo que TweeddleDee y TweeddleDum volvían a discutir por la vieja carraca. En ese momento engullí un pastel para hacerme pequeña y, prácticamente, invisible a los ojos de los que allí estábamos.
TweeddleDee siempre me contaba su odio hacia TweeddleDum por la repetitiva historia de su carraca y, aunque yo le escuchaba siempre e intetaba poner paz entre los dos, al final siempre me encontraba en medio de la situación y acababa siendo la mala de los tres por una razón u otra. Para mí, la solución era tan fácil…
A simple vista, TweeddleDee y TweeddleDum eran una copia uno del otro, pero, en realidad no eran más que dos desconocidos que terminaban en batalla campal cualquier conversación.
Quizá, alguna fuerza desconocida, les hacía estar unidos para siempre. Yo sólo pido que a mi me dejen al márgen. Bastante duro se me hace deambular por aquí sola como para convertir sus problemas en los míos.
Esquivando las pisadas de la gente congregada en la Fiesta de Té, conseguí llegar al camino. No sé dónde ir ahora. En aquel árbol vi por primera vez a mi gato de Cheshire. Esperare por si aparece…

Serás tú?
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Flores, Liebre de Marzo, NoCumpleaños, Sombrerero Loco, Té el diciembre 23, 2008 por AliciaHe perdido algo. En este mundo de locos no recuerdo bien qué es. Sólo sé que lo he perdido.
Pregunté a las flores si vieron algo por el cesped. Asustadas, pues mi estatura era la normal, temieron que las arrancara y me mintieron.
Regresé sobre mis propios pasos pero no encontré nada.
Una fiesta llamó mi curiosidad; el Sombrero Loco y la Liebre de Marzo celebraban un nocumpleaños que tuvo como regalo un nuevo juego de tazas y tetera para su infinita fiesta de té. Esta vez no les importó que los acompañara…
El Tiempo está enfadado con el Sombrerero y la Liebre, quizá el destino lo esté conmigo.
Me pareció ver tus ojos encima de aquel árbol… Quizá estés más cerca…

Tretas
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Cartas, Croquet, Jack, Jardín, Oruga, Reina de Corazones el noviembre 16, 2008 por AliciaPor un momento, el bonito jardín se alzó ante mi. La Oruga me lo mostraba mientras me preguntaba “¿Quién eres tú?”
Unicamente era un cuadro que me mostraba sus encantos. Sabía lo lejos que se encontraba pero no pude evitar soñar con su verde cesped rozando mi piel. Me imaginé ganando a la Reina de Corazones en un juego interminable de croquet. Soñé con la tranquilidad de haber encontrado, por fin, un lugar seguro en este mundo extraño. Las cartas no me acusarían de haber pintado las rosas blancas de color carmín y el juicio de Jack por el robo de las tartas mostraría su inocencia gracias a mi.
Pero sólo era un cuadro. Un cuadro que, de repente, ardería estrepitosamente ante mi mirada atónita.
Sólo era un cuadro que no hacía más que mostrarme que nunca encontraré el bonito jardín,
Debí tomar uno de esos frascos en los que su etiqueta dice: “Bébeme” para hacerme más grande y fuerte.
Así es mi País de Maravillas personal.
…Qué me corten la cabeza…
Mi Cheshire?
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Cheshire, Conejo Blanco, Jardín, Reina de Corazones el noviembre 14, 2008 por AliciaLa sonrisa del gato de Cheshire ha desaprecido junto con la mía. Ya me avisó Dodo…
Quizá hubiera sido mejor perseguir al ConejoBlanco como siempre y no dejarme encandilar por la sonrisa sin gato. Pero siempre me distraigo y no encuentro el camino por donde ir. Ni siquiera sé donde debo ir. Sólo quiero salir de aquí y encontrar el bonito jardín. Seguro que allí estoy segura. Seguro que allí no pasa nada malo.
A veces pienso que acabaría antes si la Reina de Corazones me cortara la cabeza. Así todo acabaría antes.
Tengo la misma sensación que tuve en la casa del ConejoBlanco cuando me quedé atascada por beber de quel frasco buscando sus guantes.
Ahora necesito uno de esos con etiqueta de Bébeme para hacerme grande y sentirme fuerte
Echo de menos a mi gato de Cheshire.
Mi Cheshire
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Cartas, Cheshire, Conejo Blanco, Reina de Corazones el noviembre 12, 2008 por AliciaHe dejado de perseguir al ConejoBlanco, al menos en esta semana, para hacer otras cosas. Dejaré que me saque ventaja.
El gato de Cheshire ha reaparecido en su totalidad para ayudarme a olvidar, por unos días, que nunca llegaré a alcanzar al Conejo Blanco, que nada más impora ahora.
Lo bueno si es breve, dos veces bueno y, dentro de poco, mi gato de Cheshire volverá a desaparecer.
Las cartas amenazan con decirle a la Reina de Corazones que fui yo quien pintó las rosas blancas de color carmín. No importa, ya me ocuparé de ello cuando mi gato de Cheshire se vaya…
Mi gato de Cheshire tiene la sonrisa más bonita que haya visto…
Maldito Conejo Blanco
Publicado en Capítulos del 1 al 10 con etiquetas Cheshire, Conejo Blanco, Croquet, NoCumpleaños, Reina de Corazones, Tweeddle Dee, Tweeddle Dum el octubre 29, 2008 por AliciaSiempre pendiente de su reloj de bolsillo. Siempre quejándose de que llega tarde, pero, al final, siempre llega a su cita con la Reina de Corazones.
Quizá yo también debí pedir un reloj para mi no cumpleaños… A veces siento que llego demasiado tarde a cosas demasiado importantes. Cosas que desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, pero que siempre dejan algo de si mismas, como el gato de Cheshire, que desaparece todo su cuerpo excepto su sonrisa. En mi caso, no quiere decir que el resto reaparezca. A veces, es mejor así.
Ultimamente me siento como si no dejara de caer por la madriguera. Como si llevara diez años cayendo, a la espera de encontrar el suelo firme, por el cual, todos los que conozco caminan tranquilamente.
Seguiré persiguiendo al Conejo Blanco. Espero que TweeddleDee y TweeddleDum me cuenten una historia para dejar de pensar. Quizá, esta vez, gane a la Reina de Corazones cuando me toque jugar con ella al croquet.













